Todos hemos tenido uno de esos días en que no queremos ver ni escuchar a nadie. En los momentos en que nos encontramos así, nos es imposible sacar fuerzas incluso para las cosas más sencillas. Muchas personas piensan que pueden estar experimentando algún tipo de enfermedad psicológica, y es posible, pero lo más común es, que estando bien, de vez en cuando experimentemos estos "bajones". Cuando pasa esto? Por que me siento así? Qué puedo hacer para mejorar?
Estos son algunos de los interrogantes que se nos vienen a la mente, y la verdad son muy sencillos de responder cuando sabes como trabaja tu cuerpo.
Nosotros los seres humanos somos una combinación CUERPO-MENTE-ESPIRITU, somos seres muy especializados. El cuerpo se enferma cuando abusamos de la ley de la naturaleza, es decir, comemos lo que no debemos, no dormimos lo suficiente o no hacemos caso a los ciclos circadianos o lo lastimamos; lo que pasa en los planos superiores de la mente y el espíritu también se ve reflejados en el cuerpo físico. Así que cuando tenemos preocupaciones por ejemplo, nos tensionamos y esto genera efectos sobre el cuerpo, como resultado pueden darse espasmos musculares, no podemos conciliar el sueño, nos ponemos ansiosos, entre otras cosas. La mente es una herramienta para leer el mundo interno y externo, nuestra interacción con estos mundos ubica a nuestra mente en uno de tres estados OSCURIDAD, PENUMBRA O ILUMINACION. Nuestra mente alcanza la zona de oscuridad cuando los problemas nos sobrepasan, y la fricción excesiva son drena toda la energía, sin energía el cerebro no puede funcionar, sencillo no?. Las zona de penumbra es el estado normal del diario vivir y la cotidianidad, con altibajos que somos capaces de sobrellevar pero que ocasionan molestias, cansancio, y de su manejo depende los sentimientos en nosotros que nos ayudan a resolverlos con mayor o menor facilidad. La zona de iluminación es en la que todos queremos estar. Es una zona donde todo es claro, donde el entendimiento y la comprensión alcanzan un 100%, y donde alcanzamos la felicidad plena.
Como llegamos a esa zona?. Necesitamos mucha energía disponible, es así de simple. No malgastar la energía en roces, fricciones, enfrentamientos o preocupaciones es la clave, pero no es tan sencillo de lograr. Necesitamos entrenar la mente para eso, para que le prestemos atención a lo realmente importante y dejemos de lado las cosas superficiales, y la sensibilidad excesiva.
Mientras llegamos a tener ese control de nosotros mismos, nuestro cuerpo se sentirá estresado y enfermo por momentos. En esos momentos es donde el MASAJE es una de las herramientas más simples y eficaces para el restablecimiento de la energía.
El MASAJE mueve tu energía a todo nivel, permite la relajación y la recuperación del cuerpo, recupera la claridad mental y favorece el entendimiento de procesos asociados a la evolución espiritual. Así como tu cuerpo se siente bien, tu mente y tu alma también lo experimentan. Por eso el masaje es sanador, ayuda a sanar las emociones, los pensamientos y a restablecer la energía.
Es por eso que esta práctica ancestral ha sido y seguirá siendo una de las más beneficiosas para el ser humano, y durante milenios nos ha ayudado y seguirá ayudándonos a mejorar nuestro estado físico y mental.
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